Revoluciones / revoluciones
Había sido un auténtico revolucionario. No del tipo de los activistas de la cooperativa de éticos que habían sido capaces de desnudarse en los congresos mientras mordían las leyes que los trajeados violaban tras jurar sobre las biblias; no del tipo de exigir comisiones de investigación contra la corrupción o de manifestarse públicamente en las calles. No hubiera podido formar parte del grupo pero tampoco comulgaba con el principio que dice la ley es la ley y nada hay por encima de la ley. Era un antiguo, no tanto porque no se supiera adaptar a los avances de la técnica sino porque era incapaz de renunciar a la idea de leer libros largos y enteros, a pesar de saber que algunos, en otras épocas, habían matado en nombre de las ideas. Sin llegar a posiciones extremistas, sí que pensaba que por encima de la ley estaba la legitimidad. Acaso lo aceptaban los de la cooperativa de la moneda, que lo usaban como modelo de figura pudiente y sensible, es decir, para perfuma...