En este espacio comparto algunas muestras de mi relación con la palabra y con el arte.
Magma
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Mapa sísmico, primeras advertencias.
Así empieza.
Duda insalvable. O no. Veo con singular claridad mi grotesco yo en el tiempo, goyesco y bruto.
Veo con lente similar la respuesta grosera y caricaturesca de la enmienda.
Y nada, ni nadie, salva el circo de miserias creadas.
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Seismic map, first warnings. This is how it begins. Insurmountable doubt. Or not. I see with singular clarity my grotesque self in time, goyesque and gross. I see with a similar lens the rude and caricatured response of the amendment.
And nothing and nobody saves the circus of created miseries.
M ayorga, el inquietante. Como el propio autor plantea respecto de este drama, “es una obra sobre maestros y discípulos; sobre padres e hijos; sobre personas que ya han visto demasiado y personas que están aprendiendo a mirar. Una obra sobre el placer de asomarse a las vidas ajenas y sobre los riesgos de confundir vida y literatura. Una obra sobre los que eligen la última fila: aquella desde la que se ve todas las demás”. Hace algún tiempo vi Intensamente azules y El mago, y evidentemente resulta fascinante, en aquellas como en esta, su destreza en la búsqueda de perspectivas. Carlos Thiebaut, en el epílogo de El chico de la última fila, “Los cinco intentos de interpretación…”, sugiere como claves de análisis para sus interpretaciones: a. El enseñar y el poder; b. El juego de la vida y la tragedia; c. Representar la performatividad; d. El poder central de los márgenes; y f. La tercera figura y su escucha.
Dicen que uno no ha leído poesía hasta que nos atraviesa. La relación con la poesía es la de una siembra sin ambición y generosa. No se va a ella como a una novela, a ver si ya mataron al personaje o si llega el giro inesperado. Cada poema se lee como quien abre un pequeño regalo. Su grandeza, sin embargo, no está en ese momento, o no solo ahí, sino cuando dejas de buscarla. Cierto día, a cierta hora, el poema que viaja dentro de ti, contigo desde que fue leído, te busca y se hace recordar. Eso lo descubrí con Rilke, que un día se apareció de pronto y me cantó todo el desamor del mundo. También pasa con la música letrada, con las canciones cuyas melodías te levantas canturreando un día cualquiera. ___ Alimentaron sus defectos al punto de la inanición de las virtudes. ___ No puede haber juicio contra quienes mienten a un espía. ___ Venía mal de fábrica; los ajustes de la vida han hecho el resto. — — — -¿Quieres saber de una gran poder? Sonríe. — —...
No podemos vivir para la muerte. Confiemos en la llegada del día venidero y de los que están. Lo contrario es vivir el simulacro de lo no acontecido, es decir, una muerte aquí y ahora. Dibujo de la autora
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