M ayorga, el inquietante. Como el propio autor plantea respecto de este drama, “es una obra sobre maestros y discípulos; sobre padres e hijos; sobre personas que ya han visto demasiado y personas que están aprendiendo a mirar. Una obra sobre el placer de asomarse a las vidas ajenas y sobre los riesgos de confundir vida y literatura. Una obra sobre los que eligen la última fila: aquella desde la que se ve todas las demás”. Hace algún tiempo vi Intensamente azules y El mago, y evidentemente resulta fascinante, en aquellas como en esta, su destreza en la búsqueda de perspectivas. Carlos Thiebaut, en el epílogo de El chico de la última fila, “Los cinco intentos de interpretación…”, sugiere como claves de análisis para sus interpretaciones: a. El enseñar y el poder; b. El juego de la vida y la tragedia; c. Representar la performatividad; d. El poder central de los márgenes; y f. La tercera figura y su escucha.
No podemos vivir para la muerte. Confiemos en la llegada del día venidero y de los que están. Lo contrario es vivir el simulacro de lo no acontecido, es decir, una muerte aquí y ahora. Dibujo de la autora
La despedida muda es conciencia de albedrío. Se abre al ser para escuchar su secreto: -ya no temo la indomable pulsión de herir de los demás. Querer amar y no saber. Lágrimas azul acero, azul salado como los minutos que temen . -Desaten su maldad, -grito a veces, porque el añico ya no puede deshacerse en más añicos. La potencia de su fragmentación gime su orgasmo. -Rota estoy y en polvo convertida. Inocuo polvo. Los mayores ejércitos son, al fin, inanes ante las moléculas. -Sin boca, queda la voz para contarlo. --- The silent farewell is consciousness of free will. It opens itself to being to listen to its secret: -I no longer fear the indomitable impulse to hurt others. Wanting to love and not knowing. Steel blue tears, salty blue like the minutes that fear. -Unleash their evil, -I cry sometimes, because the shard can no longer...
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